Pensamientos en voz alta

También el tiempo te da dos puntos de vista

Aún tengo la vieja butaca de madera oscurecida por el tiempo, la que tiene ese tapizado que hace tanto que pasó de moda y cogió un color a desgastado claro, la mecedora de siempre y de mi abuela. Recuerdo cómo ella fue motor del mundo, meciéndolo con sus pies mientras estaba inmóvil, esperando su ocaso. Ahora, cuando yo me siento, veo y noto el vaivén de la silla mientras el mundo permanece quieto a mis pies.

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