Pensamientos en voz alta

Ramón Gómez de la Serna acuñó esta palabra, greguerías, para referirse a los textos en prosa que presentan una visión personal, sorprendente y a veces humorística, de algún aspecto de la realidad.

Aquí me atrevo con algunas mías (con permiso, Ramón):

José Ignacio Mena/Ramón Gómez de la Serna
EsConde su título nobiliario por vergüenza.

El color de las campanas suele destañir cuando tocan a muerto.

Internet nos lo pone a web-os.

Cuando sueñas que sueñas un sueño en el que estas soñando y despertamos, igual no despertamos del todo.

Soy el centro inamovible del universo, con mis pies, al andar, muevo el mundo.

Si cantara yo, vería a cántaros.

Las flores patentan su olor para no repetirse.

Subido en una silla te diré lo que no alcanzo a explicarte.

Para bajar a la calle prefiero subir al descensor.

OFNI objeto follador no interesado, de otro planeta

Entre ele-gante y ka-gante hay demasiada diferencia por solo una letra.

Complementamente es lo más.

Llevo un rompehielos en el bolsillo por si conozco a algún desconocido.

En el cuarto cuarto hay ahora una hora entera.

El café fuerte con un terror de azúcar.

Tenemos que hacer una yincama redonda.

Cándida también se presenta a las elecciones, es candida-ta .

No siempre son estupideces, a veces también son esyopideces.

Un restaurante sí es un verdadero comer-cio.

Siempre digo lo que pienso clara-mente .

Después de brindar se a-cava o  no se a-cava.

El del otro lado del espejo es mucho mayor que yo.

Para qué voy a mirarte a los ojos si ya me los sé y estas desnuda.

Ronco para espantar a los anímales peligrosos mientras duermo.

Los perros ladran en voz alta para hacerse oír.

Susurrar es el infinitivo del verso te amo.

Me encantaría coñocerte.

Vaya a ese “punto, y coma” la comida; coma hasta un “punto, y aparte” lo que no vaya a comer.

Al ama-necer nos queremos y al atar-decer practicamos sado.

Para amar hay que amarse pero para correr basta con ir deprisa.

Mi mano mide lo mismo antes y después de estrecharla contigo.

Los peces emergen del agua para sumergirse en el aire.

 

Recomiendo ver “El orador” Monólogo de Ramón Gómez de la Serna rodado en 1928.

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