Pensamientos en voz alta

El mundo está obcecado con querer saber cuál es tu género. Necesita ponerte una etiqueta: heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, transexual, queer, asexual, arromántico, androsexual, ginosexual, demisexual, poliamoroso, pansexual, omnisexual y qué sé yo cuántas más. Y todo para poder decirte cómo encajas en esta sociedad que despierta de su heterosexualidad reduccionista, simplista, con una grave y enraizada influencia del persistente patriarcado cristiano.

Mirándolo desde el punto de vista biológico, la reproducción entre sexos opuestos es una premisa indispensable para perpetuar nuestra especie y ahí no tengo nada que objetar, incluso diría que está más que garantizada su proliferación pudiendo llegar, incluso, a constituirse como un problema. Pero el sexo y la población nada tienen que ver con el género y los sentimientos humanos.

Veamos a la par el desarrollo de la inteligencia humana, algo también natural y evolutivo. Hemos sido capaces de volar, algo para lo que no estábamos programados, podemos sumergirnos en lo más profundo de los mares sin ser peces, hemos sido capaces de curar infecciones, de trasplantar órganos de unos humanos a otros e incluso de acercarnos a las estrellas. La inteligencia que nos permite todo esto, incluso desobedecer al natural devenir evolutivo como se ve en el aumento de la esperanza de vida, debemos usarla para aceptar que cada uno es libre de ser quien quiera ser sin que tú ni yo ni nadie podamos establecer juicios que afecten a esa decisión. Tanto si es algo que aparenta ir en contra de la naturaleza, del sentido común o de dios, como si no; la inteligencia es la que nos debe permitir liberarnos de los prejuicios que nos hacen meternos en donde no nos importa.

La identidad sexual de cada uno es algo que solo tiene que ver con uno mismo y es parte exclusiva de cada intimidad. Debería ser un asunto absolutamente privado, un asunto de tu forma de vivir íntima y si acaso de tu médico.

Ponte el nombre que quieras y no le digas a nadie cuál es tu género, no le importa al estado (te recuerdo que en la constitución dice que todos somos iguales sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Si necesitas cambiar tus órganos genitales porque así lo sientes –a nadie le dolerá más que a ti– que te ampare la seguridad social. Si tu familia está formada por cualquier número de miembros y de una o diversas condiciones biológicas, hazlo y será fiscal y civilmente reconocido. No le digas al estado cuál es tu identidad sexual, ellos ya disponen de mecanismos suficientes donde nos puede controlar: el número del documento de identidad, la huella dactilar, nuestra foto e incluso nuestro ADN; no necesitan saber ni hacer pública, la intimidad de nuestra sexualidad, como tampoco pone en nuestro registro civil si nos gusta el helado de fresa o de chocolate o si somos introvertidos o extrovertidos.

Debemos acabar con esta innecesaria observación general y gubernamental sobre nuestra identidad de género o nuestras relaciones afectivas como un rasgo de interés público, como un carácter destacable de nuestro perfil social, de los modelos estadísticos, del lenguaje, de la comunicación o de la moda. Este debería ser el siguiente paso en la lucha imprescindible del feminismo y la normalización de la identidad LGTBI.

Ahora unos datos vomitivos de cómo se invade la intimidad y la libertad en el mundo por culpa del absurdo control de género.
-La homosexualidad puede suponer la pena de muerte en 11 países del mundo.
-La homosexualidad es ilegal en alrededor de 70 países del mundo.
-Entre enero de 2008 y septiembre de 2020 al menos 3.664 personas trans fueron asesinadas en todo el mundo.
-El 42% de las personas LGTBI en la UE sufrieron discriminación en 2019

Un mapa del mundo interesante:

https://ilga.org/sites/default/files/downloads/SPA_ILGA_World_map_sexual_orientation_laws_dec2020.png

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.