Viaje por la indiferencia

Por José Ignacio Mena

28/04/2017

Colas hambrientas a las puertas de comedores sociales; si los hay.
Colas de vergüenza cargadas de culpabilidad y esperanza.

Pateras de soñadores, emprendedores, colonos de una tierra prometida,
pateras de engaño, miedo y muerte.

Campos de refugiados obligados por balas y bombas,
campos de impotencia, inocencia y hacinamiento de gente apátrida.

Bancos ocultos en la opacidad fiscal, rebosantes de ladrones protegidos,
bancos que especulan con la avaricia legal y la indolencia sin escrúpulos.

Niños hueso, amamantados de pechos vacíos, paupérrimos.
niños nacidos muertos de hambre; veinte mil cada día, ¡cada día!

Mujeres inferiores a los hombres por dictamen de los hombres,
mujeres sembradas en el miedo. Inhumanos hombres por acción y omisión.

Católicos comprometidos, blandiendo banderas de paz y amor al prójimo,
católicos de pacotilla, justificando la pobreza con limosnas e impasibles ante el dolor incómodo.

Leyes de tabla rasa al son del poder vigente, urdidas con hilos rotos y nudos viejos
leyes de inequidad manifiesta, al servicio del dinero, aplicadas sin justa justicia.

Trabajadores inactivos a la fuerza, que buscaron la dignidad en el tiempo deslomados,
trabajadores olvidados, desechados, desterrados, molestos, caros y culpables.

Muchos viajantes apáticos urgen un trasplante de su corazón de piedra.

(finalista VI Concurso de microrrelatos Callosa de Segura 2017)

One Comment

  1. Cada vez miramos las injusticias con más pasividad y las vemos como algo normal y cotidiano.
    Me pregunto, qué tiene que ocurrir para que salgamos a la calle y digamos ¡Basta! de una P vez??

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