Prohibido heredar

Por José Ignacio Mena

21/04/2010

Hace años que intento pensar en una sociedad más justa y posible, sin pararme en considerar como justo el reparto equitativo de bienes, ya que esto, a la vez que utópico, no concuerda con la naturaleza humana. La ambición, el egoísmo y la envidia, por mucho que queramos erradicarlo, forma parte del ser humano. La anarquía y el autogobierno, únicamente sería posible si toda la humanidad acepta como sistema de vida la autogestión y asume sinceramente la honestidad como base principal de convivencia; premisa que desestimo, dada la inmensidad de intentos fracasados a lo largo de la historia. Por lo tanto esto se puede considerar irrealizable en un ámbito global. Pero en la actual evolución o involución –según se mire- de las relaciones sociales, es más difícil deshacer que modificar, es, incluso imposible, empezar de cero y crear una nueva sociedad, por lo tanto, mi propuesta, independientemente de la validez del sistema actual, pretende añadir un nuevo parche legislativo que permita hacer un mundo con menores diferencias sociales de una manera relativamente sencilla y factible. Para ello se deberá crear una nueva norma que no mermaría la riqueza actual y que considera a todo el ser humano realmente igual a la hora de nacer. Con esta premisa, impondría a nivel mundial, la ley titulada “prohibido heredar” con ella, no se harían los ricos menos ricos, pero creo que los pobres tendrían más oportunidades de enriquecerse.

En ocasiones, demasiadas ocasiones, cuando nace el hijo de un rico, en un ambiente de opulencia y falta de conciencia social, sabe que en su vida, por poco que haga disfrutará del suficiente sustento material para el resto de su existencia, conseguido con el esfuerzo de su progenitor que tanto lo quiere. Los ricos, atesoran más riquezas de las que pueden gastar en una vida llena de bienes materiales, a veces sin tener herederos directos.

Cuántas veces se oye blandir a los ricos el argumento de “si arriesgo mi dinero, he de obtener mayores beneficio que el simple trabajador que no pone en riesgo nada”, eso puede llegar a ser razonable, pero de dónde sacaste el dinero para invertir, por qué tu puedes y el trabajador no. La mayoría de las veces, el inversor tiene un poderoso sponsor, su herencia. Si no es así, si consiguió su primer sueldo con su esfuerzo y lo invirtió bien, pues que siga invirtiendo, cada vez más, que cree puestos de trabajo y que obtenga grandes beneficios para comprar un yate y una casa de lujo, pero que sepa que de los beneficios de su esfuerzo únicamente podrá disfrutar él y sus allegados mientras viva. Por lo tanto, esta nueva ley permitiría al ambicioso hacer fructuosos negocios y grandes imperios con el único límite de su propio disfrute, pero a su muerte, deberá haber gastado en si mismo sus bienes y no podrá dejar en herencia nada. Sus hijos, si desean seguir disfrutando de la vida placentera que les aportaba su vida familiar, deberán ser igual de intrépidos que su antecesor y, con su propio esfuerzo, crear sus riquezas. Esto evitará que prosperen potentados que amasen fortunas para ellos y para otros, que nazcan niños ricos que desconozcan el esfuerzo que se requiere para obtener bienes materiales, se evitará, en cierta medida que el que nunca se esforzó menosprecie a los seres humanos que con el máximo esfuerzo, nunca llegó a ser rico. Si nacemos iguales, deberíamos tener las mismas posibilidades de vivir bien. Esto, en resumen, estructuraría la ambición, marcándole un límite. No tendrá sentido amasar millones y millones de euros si nadie los podrá disfrutar.

Los hijos del fallecido no tendrán derecho a reclamar nada. Ni dinero, ni bienes, ni siquiera un puesto de trabajo.

Esta simple Ley permitirá también abolir los denigrantes litigios familiares por obtener el patrimonio de los seres “queridos” o despojar al cónyuge del fallecido de la mitad de sus cosas conseguidas con el esfuerzo parejo del difunto y en ocasiones cargadas de recuerdos íntimos.

One Comment

  1. Si, la vita e qualce volta molto semplice, si deve avere della fortuna

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