La felicidad no es un orgasmo permanente, es solo saberse consciente de estar viviendo este instante

Por José Ignacio Mena

19/12/2014

OrgasmoQuizá alguien piense que cuando encuentre la felicidad, esa que tanta gente vive buscando y que nunca encuentra, se hallará en un estado «orgásmico» permanente, una sensación interna donde ya nada es importante porque soy feliz. Otros pensarán que pronto habrá una paz mundial, se borrará la codicia de golpe entre los hombres, aparecerá la vacuna del cáncer y la amabilidad y la sonrisa brillarán más que el sol cada día, y ese día seré feliz. Los más seguirán empecinados, esperanzados, caminando por un sendero angosto hacia aquello que llaman felicidad, sin tener muy claro en que consiste y qué será; pero es algo que hay que buscar con premura. Cada día que pasa es un día menos del que dispondremos para vivir la gloria ansiada.

 

La felicidad no es un orgasmo permanente, no está en ningún sitio al que debamos llegar, ni se alinearán todos los planetas para que nosotros estemos mejor. Ya has llegado, aquí está, dentro de cada uno. Únicamente hace falta saberse consciente de cada instante que vivimos en cada instante que estamos. La felicidad es risa, llanto, ira, perdón, dolor, alegría… todo, es observar cómo suceden las sensaciones, esas que provocan y son provocadas por pensamientos en este instante. Saber diferenciar el ser, —lo que pensamos que somos y lo que pensamos que piensan de nosotros— y la consciencia. La consciencia es la máxima expresión de la honestidad. Ser feliz es sentirse feliz, saber, sin valorar el bien y el mal, quién eres, aunque nadie más lo sepa ni lo pueda saber nunca.

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