A 40.000Km de encontrar-nos

Por José Ignacio Mena

19/05/2015

LaTierraLa vida mide unos 40.000 kilómetros, distancia a la que habría que alejarse para volver.

Amanecemos con el sol de frente y la sombra a la espalda, casi cegados por la grandeza del universo y un seductor camino por donde aprehender. De momento nadamos en abundancia de vida, derrochándola, descubriendo y trasgrediendo límites. Con el “vivir andando” y el paso del tiempo, el sol deja de deslumbrarnos y empezamos a ver con claridad, descubrimos que hay también lados, otros caminos y caminantes, valles y montes, muros y ruedas… también sabemos del camino andado y casi siempre nos creemos duchos en el arte de caminar –si hemos descuidado la humildad-. La sombra del amanecer da paso a la del mediodía, se transforma en un punto de sombra responsable en el camino, apenas un recuerdo a nuestros pies. En este ecuador todo parece estar meridianamente claro: lo vivido y lo por vivir; ahora es menester apremiar el paso, recorre el resto del camino antes que la sombra, creciente por delante de nosotros, la borre el ocaso. El destino es el regreso al punto de partida, a volver a sentirse un niño dejando que vivir sea un juego, solo que ahora sabremos que hemos vivido

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