Recuerdo cuando gritaba

Probablemente la mitad de los que nos gobiernan, gritaron ¡libertad! por los años 70, pero dejaron de gritar, llegaron donde estaban los que les oprimieron, perdieron la voz y dejaron de oír a quienes les apoyaron. El tiempo produce niebla que esconde el costo de la lucha; el dinero y el poder amansa el alma revolucionaria y minimiza el sentir del dolor ajeno. Espero que el 15M despierte el alma dormida de los que un día pensaron que algo podían cambiar, que los que se apoltronaban en el poder no tenían una visión global del mundo y que era necesario gritar para provocar un cambio. Espero que el grito de los indignados resuene en su conciencia infectada, haga aflorar la vergüenza, agite la humildad perdida.

Prohibido heredar

Hace años que intento pensar en una sociedad más justa y posible, sin pararme en considerar como justo el reparto equitativo de bienes, ya que esto, a la vez que utópico, no concuerda con la naturaleza humana. La ambición, el egoísmo y la envidia, por mucho que queramos erradicarlo, forma parte del ser humano. La anarquía y el autogobierno, únicamente sería posible si toda la humanidad acepta como sistema de vida la autogestión y asume sinceramente la honestidad como base principal de convivencia; premisa que desestimo, dada la inmensidad de intentos fracasados a lo largo de la historia. Por lo tanto esto se puede considerar irrealizable en un ámbito global. Pero en la actual evolución o involución –según se mire- de las relaciones sociales, es más difícil deshacer que modificar, es, incluso imposible, empezar de cero y crear una nueva sociedad, por lo tanto, mi propuesta, independientemente de la validez del sistema actual, pretende añadir un nuevo parche legislativo que permita hacer un mundo con menores diferencias sociales de una manera relativamente sencilla y factible. Para ello se deberá crear una nueva norma que no mermaría la riqueza actual y que considera a todo el ser humano realmente igual a la hora de nacer. Con esta premisa, impondría a nivel mundial, la ley titulada “prohibido heredar” con ella, no se harían los ricos menos ricos, pero creo que los pobres tendrían más oportunidades de enriquecerse.

En ocasiones, demasiadas ocasiones, cuando nace el hijo de un rico, en un ambiente de opulencia y falta de conciencia social, sabe que en su vida, por poco que haga disfrutará del suficiente sustento material para el resto de su existencia, conseguido con el esfuerzo de su progenitor que tanto lo quiere. Los ricos, atesoran más riquezas de las que pueden gastar en una vida llena de bienes materiales, a veces sin tener herederos directos.

Cuántas veces se oye blandir a los ricos el argumento de “si arriesgo mi dinero, he de obtener mayores beneficio que el simple trabajador que no pone en riesgo nada”, eso puede llegar a ser razonable, pero de dónde sacaste el dinero para invertir, por qué tu puedes y el trabajador no. La mayoría de las veces, el inversor tiene un poderoso sponsor, su herencia. Si no es así, si consiguió su primer sueldo con su esfuerzo y lo invirtió bien, pues que siga invirtiendo, cada vez más, que cree puestos de trabajo y que obtenga grandes beneficios para comprar un yate y una casa de lujo, pero que sepa que de los beneficios de su esfuerzo únicamente podrá disfrutar él y sus allegados mientras viva. Por lo tanto, esta nueva ley permitiría al ambicioso hacer fructuosos negocios y grandes imperios con el único límite de su propio disfrute, pero a su muerte, deberá haber gastado en si mismo sus bienes y no podrá dejar en herencia nada. Sus hijos, si desean seguir disfrutando de la vida placentera que les aportaba su vida familiar, deberán ser igual de intrépidos que su antecesor y, con su propio esfuerzo, crear sus riquezas. Esto evitará que prosperen potentados que amasen fortunas para ellos y para otros, que nazcan niños ricos que desconozcan el esfuerzo que se requiere para obtener bienes materiales, se evitará, en cierta medida que el que nunca se esforzó menosprecie a los seres humanos que con el máximo esfuerzo, nunca llegó a ser rico. Si nacemos iguales, deberíamos tener las mismas posibilidades de vivir bien. Esto, en resumen, estructuraría la ambición, marcándole un límite. No tendrá sentido amasar millones y millones de euros si nadie los podrá disfrutar.

Los hijos del fallecido no tendrán derecho a reclamar nada. Ni dinero, ni bienes, ni siquiera un puesto de trabajo.

Esta simple Ley permitirá también abolir los denigrantes litigios familiares por obtener el patrimonio de los seres “queridos” o despojar al cónyuge del fallecido de la mitad de sus cosas conseguidas con el esfuerzo parejo del difunto y en ocasiones cargadas de recuerdos íntimos.

Deterioro del ser humano

Cada día arraiga en mí con más fuerza la profunda creencia en el deterioro del ser humano. En contra de la lógica, ante cualquier nueva relación personal se antepone el descrédito y la desconfianza. La credibilidad y la confianza son valores que se han de obtener con el tiempo sin que jamás lleguen a su perfección. Esto se debe, creo yo, a que, por una parte, la sociedad, mancillada por los medios de comunicación que ofrece continuamente fracasos sociales, corrupciones políticas, robos de guante blanco y sucesos en versiones incompletas o partidistas, llevan al juicio fácil y condicionado. Por otra parte, la cultura del consumismo provoca el deseo de la posesión como un valor de poder y el poder como un estatus de superioridad social. También está provocado por el deseo de lo material antes que el de los valores humanos. Estos factores hacen de esta sociedad una rueda invivible en la que sólo se sienten a gusto los que persiguen, apoyan y asumen estas razones como camino o meta vital.

En menor medida y también formando parte de la humanidad, podemos observar personas sencillas, con apenas prejuicios, en las que su única meta es vivir y sentir cada instante, los que abren el corazón y ofrecen sus esencia a las personas que cada segundo conforman su camino. Pero estos, los que darían un sentido intrínseco a la  vida en sí, sin artilugios materiales, son los más vulnerables, los que sufren la ira de los ciegos materialistas, irrespetuosos del género humano, insensibles y egoístas.

Nada hay comparable a sentirse bien, libre y feliz, lo que ocurre es que los que confunden estos términos no son capaces, casi nunca, de abrir los ojos para ver dónde está el amigo, el humilde o el honrado. Las personas en general buscan estos indicadores en símbolos materiales, en arquetipos de actuación erróneos y entre “sus propios valores”, sin apercibirse de que su valores de propios no tienen nada o casi nada.

Los individuos libres y humildes, casi siempre huyen de dar explicaciones o de mostrar la verdadera naturaleza humana debido a la amarga experiencia de su incomprensión y al rechazo automático por los que se sienten descubiertos o atisban un ápice de verdad que puede poner en peligro su delicado e infundado modus vivendi. Las verdades fundamentales de la existencia humana pueden ser dolorosas  cuando muestran la infame falsedad sobre la que se ha erigido una acción, toda una vida, una sociedad e incluso la humanidad. Se va enredando la vida con hipocresía, sumisión, envidia, odio y un sin fin de triquiñuelas que únicamente consiguen hacerla llevadera y socialmente bien vista, pero enredada, inconsistente e irreal.

Parece necesario conocer las razones de la existencia humana, de la inteligencia, la vida después de la muerte, la muerte en sí y el comportamiento humano. Los líderes sociales sostienen el derecho de crean leyes, normas de conducta, establecer jerarquías de poder y promulgar el crédito o descrédito humano. En ocasiones con afán de dominar a sus fieles, otras con la creencia de poseer la verdad o tal vez sin ningún propósito, pero desde luego, se manifiesta en ellos la falta de humildad al no ser capaces o no querer tener una visión real de las consecuencias de sus actos. Provocando en el desarrollo de algunos individuos carentes de la inteligencia o fortaleza suficiente, falsos sistemas de vida y absurdos valores morales.

Muchos de estos líderes, ciegos sin escrúpulos, además son sordos y aún a sabiendas, el temor a enfrentarse a la vida real o a tomar las riendas de su propia vida les hace enaltecer y defender complejos procedimientos mentales para justificar lo injustificable.

Que nadie se atreva a juzgarme sin antes mirarse al espejo con el alma desnuda.

Con los ojos en el alma

José Ignacio MenaNací un marzo que no esperaba, de repente, sin decisión meditada,  sin tiempo para pensar. De pronto me vi en la vida a bocajarro, urgiéndome descubrir entre estacazos una razón capital como aliciente de camino a perecer. Tras escudriñar a hombres semejantes, mirando, sintiéndome ajeno, adopté la libertad por mascarón, la conciencia por timón y la felicidad por camino; no sin dudas e importantes desencantos, no sin freno y retrocesos de amargura. Disyuntiva infructuosa.

Pasado ya mi ecuador existencial, inadvertido, comprimo mi pretérito en la esencia evocando apenas vida tangible pero prolífica en exámenes subjetivos, inevitables, que dan sentido a vivir buscando y revelan la raíz de la sinrazón. En el afán por advertir desde el cariño lo inevitable, de lo evidente y aciago a ojos viejos cuando hacen los oyentes oídos sordos e impera la necesidad de ser vivido y al ser sentido ser aprendido. Es por tanto el error más docente que el cariño y constituye pese a todo fuente de vida.

Acaso atesorar  recuerdos es el único sentido de vivir, intrasmisibles,  pues cuando todo acaba, todo se pierde y aun compartiendo, pierdo el disfrute del fruto madurado y del infinito. No pretendo dejar huella de mi paso y cuando muera…  Me gustaría dar la ventaja de vida ajada a mis amores.

Cada efímero presente, mi Dios, ha de ser pleno, pastoso, tangible y sensible; esta es mi lucha. Mantener la conciencia de estar vivo, de amar y ser amado, del hoy como mi siempre; y los recuerdos, cuando evocados, se hacen presente y vida nueva.

Infinitos son los sentimientos que provoca el acaecer. Y si al mirarlo, por ejemplo, a mí me estremece las entrañas, puede ser que las tuyas no se inmuten, tus ojos pintarán con otros colores tu alma. Que no es la vida en sí taxativa, no existiría en ti sin tu mirada, sin tu sentir. No es la vida una materia inamovible, es la forma de percibirla la que en vida la convierte. Lo que ocurre en un lugar distante y ajeno, no conforma la savia de la existencia, sí de otra vida pero no esta. Sólo al citarlo y adentrarlo en el pensamiento se torna presente, instante y recuerdo. Apenas mi pensamiento forma parte de ti, solo un retazo de nuestros tiempos compartidos, por un instante, quizá este momento, este ahora. Vivir es eso, ahora, nada más. Y mis palabras, ajenas, desaparecen. Buscarás tus recuerdos, crearás tu propia esencia de sentir y el significado de haberme conocido.

A Mari

Siempre desee casarme con una rubia de ojos azules, de las de las películas, y vivir al borde de la playa a cámara lenta, con un perro empapado por las olas y unos niños que dejaran de hacer castillos en la arena para ir con los brazos abiertos a besarme.  Ahora que cumpliré medio siglo, sé que tengo más. Ella tiene unos ojos verdes que miran desde dentro, el pelo recogido del color que más le gusta y vivimos a la orilla del uno el otro. La vida pasa a toda prisa pero se llena de sentimientos que recuerdo poco a poco, de más libertad que el aire libre, y me va colmando con su honestidad y respeto, de valores primordiales y alegrías mientras me hago más grande por dentro y más humilde por fuera.  Mis hijos me traen desvelos que intento desmigajar con ellos hasta convertirlos en alimento del alma, de la suya y la mía. Ahora más que desear sus besos aumenta mi deseo de quererlos. Hoy no cambio mi presente por aquellos sueños adolescentes. El vivir me ha enseñado a reconocer a las personas por lo que son y no por lo que parecen.

Haití, la mínima colaboración

Haití desde google Hearth antes y después del terremoto
Por empatía, por honradez, por si acaso.

Un euro por cada habitante del planeta resolvería las labores de ayuda y reconstrucción de Haití. Más de seis mil millones de euros. Ahora pongamos que la mitad tiene una excusa suficientemente importante como para no poner su euro. –No se ha enterado del terremoto, están incapacitados, no tiene un euro, es haitiano o cualquier otra cosa- tenemos tres mil millones de euros. En principio esto parece fácil y razonable, pero por qué no sucede.

Algunos piensan que un euro no se puede llevar al banco, que es muy poco, bien que lleven diez. Otros que el dinero se lo quedarán los intermediarios, bien ingréselo directamente en la cuenta de una ONG de su confianza (a pie de esta nota pongo algunas cuentas bancarias de algunas organizaciones no gubernamentales) otros piensan que su dinero se lo quedará un intermediario o se perderá por el camino, puede ser, pero hablamos de un euro, que no paguen justos por pecadores que también puede ser que no se lo quede nadie y llegue a su destino. Seguro que otros pueden pensar –y a mí quién me ayuda. Vale, eso es una putada, tú puedes necesitar ayuda, pero Haití también. Empieza dando para no ser de esos que no ayudan al que lo necesita. Yo ya pago mis impuestos, que ayude mi gobierno. El gobierno ayuda, ya lo está haciendo, pero no puede poner tres mil millones de euros, nosotros si. Otros, a lo mejor tu, no se mueve por pereza; ir al banco para hacer un ingreso de un euro, -ya iré. O no. También puedes hacerlo desde Internet, desde cualquier página de las organizaciones que se están volcando en ayudar a Haití o desde las de los bancos y cajas de ahorros que casi todos tienen una cuenta abierta para este menester. La Caixa tiene una cuenta a nombre del Consulado de Haití que parece como más directo. Si haces un donativo en Banesto, lo ingresan en una cuenta de Cruz Roja. He estado buscando un sistema para hacer el ingreso lo más cerca posible de la catástrofe, en el ayuntamiento de Puerto Príncipe o en el gobierno de Haití, pero mi francés en nulo y no consigo ninguna cuenta. También podría alguno pensar que todas estas cuentas que pongo son mías y que me quiero hacer rico a costa de la desgracia ajena. Pues no, nada más lejos de la realidad, las he sacado de las páginas oficiales de cada organismo y puedes comprobarlo. Pero para ser más purista, puedes ir andandito a tu banco y si te fías de tu cajero, se lo das a él y que lo ingrese y te dé un recibo. o buscas tú por Internet que hay muchos más sitios que yo no he puesto.

He estado mirando las principales compañías de telefonía para ver si han habilitado y eso de los mensajes que transfieren una cantidad para ayudas y nada, sólo Vodafone hace en su web una referencia y un enlace a Cruz Roja y Orange te muestra un montón de cuentas bancarias y organizaciones. En la página del Ministerio de Asuntos Exteriores dicén lo que hacen con respecto a Haití, pero no lo que podemos hacer nosotros.

Queda una cosa interesante que comentar. Para que podamos mandar al menos un euro cada uno, tenemos que compartir esta información con nuestros contactos. Copia y pega esta carta o un enlace a mi web (http://mena.nom.es/blog/http:/mena.nom.es/blog/haiti-la-minima-colaboracion/) y mándaselo a todos los que puedas. Recuerda borrar las direcciones de e.mail que te llegen a tu correo y mandarlo poniendo las direcciones de tus amigos en donde dice “Cco” o “Bcc” para no fomentar el spam (correo basura) en “para” pon tu dirección”.

¡Ah! una cosa más, este desastre no se arregla en un rato. El mes que viene, cuando vuelvas a cobrar, puedes hacer otra donación de un euro al menos, seguirán necesitándolo. Ponte un aviso en el móvil para que te lo recuerde.

Colabora aunque pienses que no vale de nada.

Bancos y Cajas de Ahorro

Organizaciones No Gubernamentales (ONG)

Cruz roja

  • BBVA 0182 5906 86 0010022227
  • Banco Español de Crédito 0030 1001 35 0004707271
  • Banco Sabadell-Atlántico 0081-0627-34-0001114312
  • Bankinter 0128-0010-97-0100121395
  • Caja Madrid 2038-1500-71-6000002275
  • C.E.C.A. 2000-0002-28-9100510908
  • Deutsche Bank y Bancorreos 0019-0631-22-4010202020
  • La Caixa 2100-0600-85-0201960066
  • Banco Popular 0075-0001-89-0600222267
  • Banco Santander 0049-0001-53-2110022225
  • Triodos Bank 1491-0001-21-0010003006
  • Uno – e 0227-0001-85-0202438590

Solidaridad Internacional

  • Banco Santander 0049 0001 54 2210042242
  • Caja Madrid 2038 1001 37 6000888882

Asamblea de Cooperación Por la Paz

  • Bancaja: 2077 – 0985 – 11 – 3100484380
  • BSCH: 0049 – 2693 – 55 – 2114122112
  • La Caixa: 2100 – 5731 – 79 -0200012540
  • Caixa Sabadell: 2059 – 1302 – 05 – 0000015848

PLAN Internacional

  • BBVA: 0182 4018 14 0208515929
  • La Caixa: 2100-2927-90-0200054649
  • Caja Madrid: 2038 1915 1160 0014 0686

Intermón Oxfam

Ayuda en acción:

  • Banco Sabadell Atlántico. 0081-5136-79-0001115112
  • La Caixa 2100-3215-96-2200211160

Médicos sin fronteras

  • Banco Santander: 0049 – 1806 – 95 – 2811869099
  • La Caixa: 2100 – 3063 – 99 – 2200110010
  • BBVA: 0182 – 6035 – 49 – 0000748708
  • Caja España: 2096 – 0300 – 96 – 3383320504
  • Caja Madrid: 2038 – 0603 – 29 – 6005700064
  • Triodos Bank: 1491 – 0001 – 29 – 0010001773
  • Banco Sabadell: 0081 – 0052 – 00 – 0004400044
  • Caixa Sabadell: 2059 – 0660 – 44 – 8000174083
  • Unicaja: 2103 – 2034 – 25 – 0030003000

Médicos del Mundo

  • BCSH: 0049 0001 59 2810010006
  • La Caixa: 2100 4466 99 0200020000
  • Caja Madrid: 2038 0603 22 6800047052
  • Banesto: 0030 1026 08 0015859271
  • BBVA: 0182 0969 60 0200015552

BOMBEROS UNIDOS SIN FRONTERAS (BUSF)

  • CAJA MADRID 2038 – 0603 – 28 – 6006434259
  • CAJA RURAL DE TENERIFE 3076 – 0610 – 27 – 2078370323

Uno más del montón

Uno de los montones más grandes de España es de casi cuatro millones de personas con una característica común: el desempleo.

Hay otros montones pero no son tan grandes:

El apellido García, que mira que hay, del que más, son un millón y medio. Hipotecas, este es otro buen montón, y quién no tiene una, pues en todo el año pasado se constituyeron un millón doscientas mil. Todos los parados cogidos de la mano, ocuparíamos las costas españolas (sin contar las islas). Si cada parado copiara una palabra del quijote, lo escribiríamos casi once veces. Con un litro de agua cada uno, llenaríamos una piscina olímpica y media.  Cuento estos montones de otras cosas para intentar describir la magnitud que supone el “montón” tan grande de desempleados, de seres humanos que padecen, de una u otra manera, la crisis en España.

Pues en este montón tan grande, que está en boca de todos los políticos y constituye su barómetro principal para determinar la calidad de su gestión, me encuentro yo y me gustaría, con este personal escrito, intentar que nuestros dirigentes y la sociedad en general, dejaran de verlo como un todo, como una cifra, como el marcador de un partido de futbol, como un reto o un objetivo a reducir y asumieran y recapacitaran sobre su composición. Está compuesto por personas que tienen una vida que vivir como los que no están en el montón, que tienen derecho a preocuparse por la fecha de caducidad de los alimentos antes que por el precio, a mirar en su periódico las carteleras del cine y no la sección de empleo en un diario prestado, a buscar la manera de ser felices y no la manera de poder comer y vestir. Recuerden que dentro del “montón” de parados hay personas que no pueden pagar su hipoteca, que acuden avergonzados por primera vez a Cáritas a por comida, que han dejado de pagar a otros por insolvencia generando más parados, que tienen que decir te quiero a cobro revertido, que les dicen a sus hijos que los Reyes Magos también están en crisis, que no pueden celebrar una comida-reunión con otros parados para resolver sus problemas.

Por favor,  no muestren ni sientan alegría, orgullo o vanidad, no intenten echar las culpas de la situación a nadie, eso no es productivo. Son ustedes los responsables de la generación de empleo y de la calidad de vida de cada español. Si el principal producto (el bienestar de los españoles) de su empresa (“España, S. A.”) no funciona bien, o no la saben gestionar, por mi parte “están despedidos”. No quiero ver más sonrisas cuando mejore un valor negativo de la economía nacional, ni tan siquiera, la cifra de desempleados; detrás de cada unidad de ese número, de ese “montón” hay un drama, una infelicidad o un malestar.

–Es que estas cosas no se pueden resolver en un “plis-plas”

–Ya me imagino, pero no muestren su opulencia, ni derrochen, ni caminen erguidos, su empresa no funcionó bien y digamos que no sólo genera desempleo, genera también depresión social y eso es muy grave. Atrévanse a pasar un mes con mi renta (421€) y después sabrán apreciar la premura vital de casi cuatro millones de usuarios de sus servicios. No estamos hablando de un valor socio-económico más que figurará en los anales históricos de su gestión gubernamental. Estamos hablando de la urgencia de muchos seres humanos.

Acuérdense de mí cada vez que viajen en primera clase, yo no puedo ni en clase turista, cada vez que  planeen sus vacaciones, para mí las agencias de viajes están a la altura de las joyerías, cada vez que llamen a un camarero, yo me levanto en mí mesa y friego los platos, cada vez que uno más pobre que yo les pida para comer, yo le doy el 1% de mi renta, cada vez que enciendan la calefacción, yo utilizo una manta, cada vez que sonrían, a mí me cuesta un huevo, cada vez que sientan pereza, yo estoy a la expectativa de sus acciones, cada vez que beban agua mineral, la mía es del grifo, cada vez que se compren ropa nueva, la mía es de otro año, cada día al levantarse para trabajar, a mí nada más escribirlo me hiere el alma.

Reinventar el orden económico mundial:

Reinventar no es sinónimo que retocar, lavar la cara o ponerle un collar nuevo al perro. Más bien significa empezar desde cero. Ahora, con el paso del tiempo y la experiencia, la humanidad es, o debe ser, más sabia y tiene mayor perspectiva de la historia, por lo tanto tenemos la posibilidad de hacer algo realmente distinto. Para empezar, habría que definir un objetivo y deberíamos participar todos lo actores involucrados en el cambio; es decir toda la humanidad. No pueden ser artífices de un nuevo sistema de economía mundial los que ahora se llevan la mejor parte, eso sería demasiado absurdo, ilógico e inútil. Estos dirigentes prepotentes asesorados por lacayos obedientes, ni siquiera conocen el significado de un mundo más ecuánime, Las personas económicamente resueltas, no pueden sentir la urgencia del equilibrio social.

Mucho se habló de la sociedad del bienestar, emulada en algunos segmentos sociales a costa de: bienes materiales, ligero incremento de la renta per cápita, más tiempo y ofertas de ocio, puestos de trabajo más dignos y libertad de expresión sin manuales de buena conducta y respeto, pero nadie supo hablar de libertad y felicidad humana (no social). Aprendimos que el bienestar consistía en tener un lugar destacado en la sociedad, llevar los hijos a un colegio público con profesores motivados, esquiar los fines de semana, entender de vinos y tener en propiedad una casa pagadera en treinta años. Pero lo que sobre todo aprendimos fue a desear mejorar nuestro nivel de vida para emular a los ricos, no pensamos si nuestros hijos crecen olvidando el verbo envidiar y conjugando el verbo vivir, si necesitamos lo que no tenemos o tenemos más de lo que necesitamos. Nadie nos enseñó a sentir.

 

Pienso que hay otra manera de reinventar el capitalismo y consiste en cambiar el concepto de capital por sentimientos, donde el dinero sólo sea una herramienta burocrática para conseguir un fin distinto del poder y de la acumulación desorbitada de riquezas materiales. El objetivo final es tan sencillo como educar para ansiar la felicidad. Sólo felicidad.

 

Exijo, que en el nuevo diseño del orden mundial se contemple la felicidad como un valor primario, y no tanto que enseñen al pobre a conformarse con poco, si no al rico a ser feliz con menos riquezas, con menos avaricia, con menos deseos de poder. Exijo que las leyes de los hombres observen la felicidad como fortuna y ensalcen y emulen al que la contagie. Que menosprecien al rico avaro si su riqueza no sirve para provocar felicidad. Que cotice en bolsa la alegría humana y que se convierta en asignatura obligatoria en la educación. Cuando un rico consigue más riquezas no hace a los pobres más pobres, hay quien no puede ser más pobre, hace a más personas pobres y siembra desdicha y envidias. En el nuevo orden de cosas, se debe buscar la manera de cambiar el patrón oro por felicidad verdadera.

Más allá de la organización de eventos

Cada día recibo varios currículum vítae de jóvenes con pasión por la organización de eventos, veo aparecer en la prensa actos celebrados con éxito y multitudinaria asistencia, la televisión se hace eco de las más insignificantes ferias locales. Mis amigos comentan la fiesta de ayer, pero es muy raro que a un anuncio en la prensa, a una cuña de radio o a una valla publicitaria se le hagan tantos comentarios. La publicidad convencional, que sobrevive por inercia, por los mecanismos de control que permiten determinar al céntimo el valor de su impacto y por la labor comercial de los propios medios, necesita de más ingenio y originalidad para destacar que un espectáculo sencillo. Un ayuntamiento decide que su ciudad esté alegre en una fecha concreta y organiza una fiesta, no pone un anuncio en la prensa local diciendo “ciudadano, sonríe”. Una empresa que quiera vender su producto puede hacer que todo el mundo lo conozca con una costosa campaña de televisión, pero no verá la reacción de esas personas como lo haría en una fiesta de saltimbanquis, música y actividades.  Por otro lado, innovar en artilugios, espectáculos y actividades es relativamente más sencillo en un evento que en los soportes convencionales. En el evento contamos con la interactividad, la participación de visitante, ponemos en juego todos los sentidos haciendo perdurable el recuerdo del producto o la marca muy por encima de otro formato publicitario clásico. Ahora se acercan las cenas de empresa por Navidad, este año, sabiendo lo que sabemos, haremos de este evento un acto distinto. Si nos ha afectado la crisis servirá para agradecer a todos el esfuerzo, dará confianza, nos hará parecer más fuertes ante la competencia y servirá de estímulo personal. El lugar o la comida pueden ser de calidad media, eso no es importante, la diferencia con una cena diaria es el acto en sí, la compañía, el ambiente, etc. este debe ser distinto, gratificante, rememorable. Un espectáculo, por sencillo que sea (un mago, un humorista, un actor infiltrado como camarero, un baile…) convertirá, por poco dinero, la típica cena navideña en un inolvidable día de confraternización.

Las nuevas tecnologías están tomando fuerza hasta en los más reacios anunciantes. Estos descubren que la participación de espectador tiene un valor para el análisis altísimo. Poco a poco, el evento tomará toda la fuerza que le pertenece por que en él se observan todas las ventajas de interrelación entre el anunciante y el potencial cliente. A una feria, un congreso, la presentación de una marca o a una fiesta, acuden las personas por su voluntad y normalmente con una actitud positiva. Por el contrario, la publicidad que interfiere una película, las ventanas emergentes de Internet o una voz monótona de la radio no alientan nuestra actitud receptiva. En una feria, los visitantes buscamos un regalo, un folleto un caramelo y lo guardan como un triunfo, en un congreso, olvidamos los quehaceres diarios y prestamos toda nuestra atención a lo que nos cuentan en un ambiente distinto al habitual, relajado, elegido voluntariamente, en una fiesta el cuerpo y la mente están receptivos, no es necesario forzar la venta, hay tiempo para disfrutar y percibir con buen criterio el autor, la marca organizadora. El recuerdo de un evento permanecerá por más tiempo y con más valores positivos hacia un determinado producto que cualquier otra acción publicitaria.
José Ignacio Mena

La empresa, los clientes, la Navidad y la crisis.

Estamos en crisis, pero que nuestros clientes ¡no lo noten!. Somos los más fuertes y este año también haremos el regalo de Navidad. 

Cuando faltan fondos es necesario recurrir al ingenio. Para este año, propongo que las empresas compren regalos más baratos y los aderecen con económicos boatos y adornos llamativos que hagan de un típico regalo un exclusivo presente. Este año, para el que acostumbraba a regalar un jamón pata negra, puede regalar una paleta de jamón delantero en una bonita caja de cartón, con el pedigrí del cerdo; “nació de padres fuertes y sanos, se diferenció de su piara por sus constantes preguntas sobre su futuro, su curiosidad le llevó a entablar amistad con una gallina de la granja…” La botella de buen vino, este año será de un caldo local sin etiqueta, en la que colocaremos un adhesivo personalizado. “vino seleccionado de entre todos los que vi expresamente para (nombre del cliente). Bébase de forma moderada para evitar que se gaste pronto, saboréese a solas para disfrutarlo más tiempo, que la cosa…”  Si normalmente regalamos una cesta de Navidad bien repleta de dulces, este año seremos austeros y cambiaremos a una siesta de Navidad “este bonito cojín, adornado con el logotipo de mi empresa, está tratado con materiales nobles y estudiado en la prestigiosa universidad americana de Berkeley en la unidad del sueño (dreem unity) conseguirás soñar con alimentos y despertarás satisfecho…”.

Quizá tu empresa, una peluquería, esté acostumbrada a regalar un peine con logotipo o el bar un abrebotellas. Esto también se puede cambiar para que el impacto sea mayor y por el mismo coste obtengamos más presencia. El bar regalará un peine explicando que sus clientes deben permanecer siempre guapos para no desentonar con la clase y el estilo del bar, mientras que el peluquero regalará un abrebotellas para colaborar en la celebración que se merece el nuevo look del cliente. El mismo coste el doble de impacto y repercusión. Cuando faltan recursos económicos se desarrolla la imaginación. 

José Ignacio Mena

Entrevista

Hace unos meses, Susana Hernandez de “El periódico de la Publicidad”, me pidió que contestara a unas preguntas para un especial de eventos. No las he visto publicadas y es por eso que las transcribo aquí.

¿Qué beneficios cree que va a aportar al sector la reciente fundación del Club para la Excelencia?
Es muy pronto para tener una opinión juiciosa de este Club. Deseo que, como tantas veces ocurre, no se convierta en una nueva asociación profesional comandada por cuatro empresas que se autodeterminan las más importantes del sector y que se esconden en sus estatutos honorables para conseguir presencia mediática extra. Ocurre también que aprovechan las sinergias de prestigio de algún destacado socio y a la vez se proclaman como voz representativa del sector y referente social. En definitiva, este tipo de asociaciones, con sus infinitas labores positivas y de enaltecimiento de la profesión, suelen tener un mar de fondo que acrecienta las distancias entre grandes y pequeñas agencias. Aumentar esta diferencia conlleva hacer más difícil a los emprendedores noveles acceder a su sueño empresarial.
No me cabe duda, que detrás de este tipo de asociaciones, además de crear unas arbitrarias normas de conducta del sector, subyace una clara acción de marketing enfocada a la autopromoción. Creo que debería ser el consumidor, el cliente, el que creara mecanismos y asociaciones de control de proveedores para que sean ellos los que determinen los criterios de selección y de calidad y así evitar las pugnas dentro del sector por autodeterminarse unos mejores que otros, estableciendo parámetros de calidad que concuerdan únicamente con la situación actual de su propia empresa. No parece lógico que para pertenecer a un determinado club ­­—que los clientes aceptarán como garante de calidad— se deba reunir una serie de requisitos establecidos por la propia competencia. Esta situación común puede desembocar en la creación de otras asociaciones similares que iniciarán una nueva lucha por el posicionamiento en el mercado; aparecerá a continuación la confederación de asociaciones nacionales y la europea…
Si este no es el futuro de este novel club y la excelencia empieza por si mismos, mi más cordial bienvenida y suerte.


¿Cree que debería crearse un Código de Conducta en el sector de los eventos?
De la anterior respuesta se desprende un poco mi contestación a esta, No sé si se debe, pero sí se puede.
Si los empresarios o las instituciones no crean suficientes sistemas de control de calidad y es el sector el que se ha de autorregular, debería constituirse un colegio profesional único que determinara y sancionara la ética profesional.

¿Qué desarrollo experimentará el sector en los próximos tiempos? ¿Cree que va a salir perjudicado o reforzado por la crisis?
Parece que todos los estudios y especialistas apuntan hacia un crecimiento importante del sector en detrimento de la publicidad convencional. Esto parece obvio, el evento es más espectacular y atañe a la vez a más sentidos, por tanto el impacto es mucho mayor, se crean vivencias que perduran en el tiempo.
Las dificultades de medición del coste por impacto y los problemas a la hora de planificar y presupuestar un evento, son las principales razones que hasta ahora han retenido a muchos anunciantes. Las encuestas basadas en la rememoración de la marca y en la actitud hacia ellas tras un evento, proporcionan la confianza suficiente para invertir en este tipo de acciones promocionales.
En lo referente a salir perjudicado o no de la crisis, habría que preguntar primero si se va a salir de la crisis.
La crisis nos afecta a todos. Es posible que algunas empresas no consigan superar el bache y mueran en el intento, no por falta de calidad ni de creatividad, sino por falta de recursos, experiencia o contactos comerciales. Consiguientemente quedarán, dependiendo de la duración de la crisis y de su nivel de agravamiento, sólo las empresas más fuertes económicamente. Por lo tanto, el resultado se puede estimar de la siguiente manera:
Se reducirá el número de empresas, la oferta será menor y menos competitiva, las empresas no encontrarán agencias o serán muy caras —aptas solo para grandes compañías—. En definitiva, el sector puede salir perjudicado. No obstante, volverán a surgir nuevas empresas jóvenes ante la demanda creciente y se estabilizará nuevamente el mercado.

José Ignacio Mena

El porvenir, por venir.

la-tierraConocemos, muchos antes y el ahora, con ellos podemos, y así se hace, trazar líneas de tendencia. Se especula sobre qué pasará mañana y se trazan planes maestros de comportamiento, de economía, de evolución social, pero basar nuestras acciones en una posible reacción del mercado, de la bolsa, de las empresas, provoca una fuerte concentración de esfuerzos hacia un hecho o una acción determinada. En mi opinión mal determinada.

 

“Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Albert Einstein”

Deberíamos buscar puntos de referencia distintos para trazar tendencias distintas y conseguir objetivos distintos, desde un punto de vista humano y crear así sinergias diferentes que conviertan a este mundo en un lugar cada vez más agradable para todos y no solo para algunos. La riqueza material bien repartida se convertiría en nada, pero la riqueza humana interior puede enriquecer a toda la humanidad.

Es evidente que los acontecimientos de la vida, sea cual fuere su origen, tiene un denominador común, el hombre. Todo se hace por el hombre, o es aprovechado por él o como mínimo es contado y analizado por nosotros. Pero sobre todo, somos los hombres los únicos capaces de apreciar el pasado y de planificar el futuro, los únicos capaces de tomar decisiones que consigan involucrar a toda la humanidad.

Podemos pensar en la distancia que hay entre un candil y una lámpara de leds, entre un apretón de manos y los sofisticados contratos vinculantes, donde nada se deja a merced de la honradez, entre el apúntamelo de la tienda de ultramarinos y la impertérrita rectitud inhumana de la tarjeta de crédito Entre el “tú la llevas” a la PS3, entre el comportamiento sensato, lógico y educado y la pillería, la trampa y el engaño como formulas posibles de ser y sentir.

Todo avanza, es cierto, pero seamos conscientes de que todo es todo; lo bueno y lo malo. Deseamos el coche más grande y más rápido por que lo hemos visto en la televisión o lo tiene un vecino o circula por la calle y nos produce deseo, envidia. La publicidad, cada día más compleja, necesita obtener mejores resultados abriéndose paso entre un enmarañado mundo de imágenes, mensajes y promesas que bombardean la mente del comprador con modelos sociales basados en los propios errores de la evolución social.

Podemos buscar ahora otros objetivos, otros modelos basados en factores, también humanos como: la felicidad, la libertad, el autocontrol, la salud, la seguridad y la unión con la naturaleza. Empezando por la educación, la concienciación y el autoanálisis.

Cuando nuestros hijos se sientan frente a un partido de fútbol en la televisión para ver como juega el mejor equipo del mundo, el de su padre y de su abuelo, estamos provocando en él un fuerte deseo de competición, de superación a sus semejantes, también de pertenencia a un grupo, a una manera de ser y actuar, a un sentir determinado.

Tenemos asumido como correcto premiar al que prospera socialmente y no al que consigue aumentar su felicidad, se valora al que llega primero y no al que participa, se enaltece y venera al que más poder económico tiene antes que al que más libre se siente y que al honrado. Ponemos como líder al que más promete y no al que más siente.

En este sentido, la nueva línea de tendencia es negativa y descendente, cada vez estamos peor, somos más envidiosos, nos importa menos la libertad ajena y la nuestra propia, nada, salvo el dinero tiene valor, aumenta el desprecio por los semejantes, perdemos la felicidad y compramos más para intentar sustituirla.

Propongo una reflexión a educadores, publicistas, creativos, periodistas, políticos, padres, etc. para analizar las acciones de nuestra vida cotidiana y detectar errores sustituyéndolos por acciones en pro de la felicidad adquirida mediante el reconocimiento de la vida en sí y del propio ser humano como centro de su propia vida.

José Ignacio Mena 

No existe ayer ni mañana

Toda la vida discurre entre el tiempo que pasa y el tiempo que queda. Pero a veces no queda tiempo y a veces no pasa. Miles de segundos trascurridos que pasaron inadvertidos otros que se mueven con agobiante pereza. Ante mis ojos el tiempo está detenido en un viejo reloj de bolsillo, de plata, la corona maltrecha y gastada, habla de algún desesperado afán por no interrumpir o acelerar el paso de las horas. El diente de un engranaje pidió un respiro, decidió parar el tiempo. Ahora me seduce su ejemplo y temo reparar un acto noble con la conciencia clara de la experiencia que da el tiempo. Estoy absorto en el pensamiento inanimado de este triste reloj que consigue detener su vida y la mía un instante.
Otro punto de vista, otro ritmo, otra reflexión, cada persona va creando el mundo necesario, la vida útil.

José Ignacio Mena

NO TENEMOS LA GALLINA, PERO SÍ SABEMOS DONDE ENCONTRAR LOS HUEVOS DE ORO

Las ferias son, como herramienta para el marketing y la promoción, uno de los verdaderos Centros de Negocios donde se concentra la oferta y la demanda en un espacio y un plazo de tiempo concretos. Por tanto, las posibilidades que nos ofrece asistir como expositor a este tipo de eventos son casi infinitas.
Las ferias son ni más ni menos que mercados vivos, en los cuales se disfruta de un constante intercambio a todos los niveles empresariales. Descubrir las tendencias del sector, contrastar opiniones, realizar contactos, potenciar la imagen de marca, conocer lo que hace la competencia, establecer relaciones públicas con los medios de comunicación… y todo “en vivo”. Como decíamos, posibilidades casi infinitas. Recordemos que, además, es el cliente quien por decisión propia acude a la feria, por lo que contamos con una predisposición a la información y a la compra que no siempre es fácil de conseguir.
En toda acción es importante que la empresa plantee de antemano unos objetivos en torno a los cuales girarán los miles de detalles que rodean al marketing ferial. Contamos con la principal ventaja de que, en un solo evento, estaremos garantizando la puesta en práctica de una estrategia comercial a la vez que promocional, de imagen, de posicionamiento y de marketing relacional. Aún así, no debemos olvidar que toda nuestra competencia también estará compartiendo ese momento y, probablemente, con objetivos muy similares a los nuestros. Empieza la lucha por destacar.
En este espacio saturado de mensajes, elementos de comunicación y agresivos formatos publicitarios que pretenden atraer la atención de los visitantes, es muy difícil diferenciarse del resto de los expositores. El gran pilar pasa por la originalidad creativa en la construcción del espacio expositivo; pero no sólo la calidad arquitectónica y gráfica de un stand tienen la clave el éxito. Recordemos que queremos destacar, llamar la atención de los asistentes, acentuar nuestra presencia en el recinto, y qué mejor forma que realizar nuestro propio evento… El efecto impactante de una actuación colorista y descontextualizada puede suponer en gancho definitivo para desmarcarnos en los ojos y el recuerdo de los potenciales clientes.
¿Encontramos entonces en las ferias la gallina de los huevos de oro? Todas estas ventajas que hemos comentado existen, pero no vienen regaladas. La visión global de tres estadios, la preferia, feria y posferia, nos ayudará a valorar realmente todo el trabajo a desarrollar para hacer nuestras las oportunidades mencionadas. La elección de unos buenos profesionales que nos ayuden a escoger el evento ferial adecuado, los documentos comerciales, el diseño del stand, el análisis del espacio, la comunicación con nuestros clientes durante todo el proceso, el sondeo de opinión que nos ofrecerá información para valiosas conclusiones… un sinfín de detalles que debemos cuidar, porque recordemos que no es lo mismo entrar en un patio que en un jardín.

José Ignacio Mena

¿GASTAS O INVIERTES EN LOS REGALOS PIBLICITARIOS DE TU EMPRESA?


Todos podemos encontrar en nuestras casas bolígrafos de hoteles, cerillas de restaurantes o calendarios de la farmacia más cercana… ¿podríamos decir, entonces, que estos artículos que nos regalan las empresas como herramienta de publicidad empiezan a ser comunes? El regalo tiene un gran peso dentro de la promoción publicitaria, y está demostrado que es una forma útil de que el cliente recuerde, de la manera más frecuente posible, el nombre de nuestra empresa. Sin embargo, ante la saturación en el uso del obsequio publicitario, es importante realizar una buena utilización del mismo. Para ello, debe formar parte de una campaña de comunicación en la que estén claramente definidos los objetivos y que el regalo, además de ser original, forme parte conceptual de la estructura publicitaria.

¿Cuál es el mensaje, la idea que queremos transmitir? ¿Qué impacto queremos que tenga el obsequio elegido en el tiempo? ¿Buscamos algo clásico o será más apropiado un enfoque original? No hay un tipo de regalo que siempre funcione, porque tampoco a todas las personas nos gustan las mismas cosas. Cada promoción debe encontrar su producto ideal, y para ello el asesoramiento de una agencia de comunicación será clave.

Los empresarios no debemos plantear de la misma manera la creación de un regalo publicitario que quiera tener como objetivo impactar y captar la atención de nuestro público objetivo, a otro que busque fidelizar a los clientes con los que ya contamos. Si queremos que forme parte de una campaña de relaciones públicas o sencillamente que funcione a modo de recordatorio. Tampoco lo enfocaríamos igual si nos gustara añadir prestigio a la marca o si, por el contrario, pretendemos que sea un incentivo. Serán estos objetivos los que tendremos que tener claros para poder marcar una estrategia coherente y que nos reporte beneficios.

Si bien es cierto que pocas empresas ofrecen un paquete de servicios plenos que integren el asesoramiento de técnicos de comunicación con el suministro y grabado de artículos en sus propios talleres, debemos buscarlas. A menudo encontraremos entidades que perseguirán la venta y el beneficio del regalo publicitario. Sin embargo, creemos que es importante que el empresario sepa lo que busca o pida ayuda para saberlo, obteniendo así un servicio de calidad y, lo más importante, hacer del presupuesto para el obsequio publicitario una inversión y nunca un gasto.

El eje, en definitiva, que el empresario debe tener en mente es que se trata de utilizar en cada momento y circunstancia el regalo más adecuado con el presupuesto establecido. Solamente son necesarias cosas como profesionalidad, trabajo, sentido común, conocimientos de lo que es la publicidad a través del objeto, conocer el mercado y estar al corriente de las novedades. Evitemos el regalar por regalar y no perdamos una oportunidad tan buena para acercarnos a nuestros usuarios. Si no iríamos a una cena de gala en bermudas ni a una comida entre amigos de etiqueta, ¿por qué no aprender a elegir la mejor imagen con la que dirigirnos a nuestros clientes?

José Ignacio Mena